lunes, 11 de junio de 2012

Rebozarme entre las sábanas


Suena el despertadora a las 8 de la mañana, y a las 8:05, y a las 8:10, y a las 8:15, así hasta que te das cuenta de que te tienes que levantar, pero el olor de las sábanas es tan fuerte que te secuestran, hacen un nudo entre tus pies y no te puedes levantar, yo me quiero levantar lo prometo, pero mis sábanas no me dejan. Esos cinco minutos que pasan cada vez que el despertador suena son como un cúmulo de fantasías e ilusiones, los mejores cinco minutos de toda una mañana. Por fin, después de una dificultosa e intensa lucha con mi cama consigo levantarme, a veces con una sonrisa en la cara, otras con lágrimas recorriendo mis mejillas. Empieza un nuevo día para mí y para muchas personas más. Ese despertador con la típica musiquilla es el que marca tu día a día. Y después de un largo día tus sábanas te siguen esperando para arreglar cuentas pendientes.



                                              N     

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