miércoles, 31 de octubre de 2012

Yo

Nunca fui la primera de clase, ni tan siquiera destaqué por ser la última y es que, aunque mis notas eran buenas, no eran las mejores. Tampoco fui la más guapa por mucho que me pasase horas arreglándome, peinándome y mirándome en un espejo que siempre me devolvió la misma imagen. Nunca supe tirarme de cabeza a la piscina, ni hacer flexiones ni jugar al fútbol. Tampoco valía para cantar, aunque lo hiciese, ni para tocar dos notas de un instrumento cualquiera porque hasta la flauta se convertía en complicada en cuanto notaba que era yo quien la rozaba. Nunca tuve habilidades “especiales” como doblar la lengua, mover los ojos o silbar, hasta hacer pompas con el chicle me resultaba una tarea fuera de lo normal. La salud tampoco fue mi palo fuerte, si un virus cualquiera se paseaba a kilómetros de mí, siempre decidía convertirse en una de mis principales compañías. Tampoco tuve buen ojo para el amor y aunque me equivoqué lo suficiente como para hacerme daño, nunca logré aprender de esos errores que se repetían una y otra vez. Nunca tuve ningún talento pero no tardé en asumirlo, por eso elegí la mejor solución, rodearme de quiénes sí lo tenían, que tal y como se decía, de estar al lado, algo también se aprendía. Conseguí buenas notas gracias a la ayuda de los mejores estudiantes, me rodeé de gente tan guapa que cualquiera habría sido incapaz de cruzárselos y no girarse. Conservé mi salud con la ayuda de esos a los que los virus temían, aluciné por momentos viendo como algunos hacían cosas inimaginables con cualquier parte de su cuerpo. En el amor, me rodeé de los mejores consejeros, a los que nunca escuché pero siempre tuve, a los que cuando todo se hundía me tendieron esa mano que tantas veces agarraría mientras mi mundo idílico se destruía.
Yo ya no quiero ser el mejor en nada porque me basta con tener a mi lado a los mejores en todo, a esos que tienen errores y aciertos, a esos que hacen que el mundo junto a ellos sea casi perfecto.

martes, 30 de octubre de 2012

¿Preparada?


Que mi vida va a cambiar desde el día de hoy ya lo tengo decidido. El problema es que aún no se por donde voy a empezar. Espero que todo esto sirva de algo. Lo único que me queda por hacer es dar la señal de salida, así que: PreparadosListos…YA.

lunes, 15 de octubre de 2012

¿Puede pasar algo más?

Ha llegado el momento de saltar. Ya estoy convencida. Ya me he dado cuenta. Tarde. Puede que sea un poco tarde. ¿Pero eso que más dará? Es la hora de decir adiós a todos mis planes, ¡espera! Yo nunca planee nada, siempre lo tuve claro. O al menos eso pensaba yo. Creo que me estoy yendo por las ramas porque lo que yo piense ya no importa nada. Hay que olvidarse de todo eso que nunca pasó. Es la hora de decir adiós. O mejor… ¿hasta pronto?

lunes, 8 de octubre de 2012

Pequeños momentos

Me gusta jugar al monopoli, pero solo cuando soy la banca.
Me encanta jugar a las canicas, siempre gano.
Las adivinanzas no son lo mío.
Los dardos y las cartas están bien.
El corre que te pillo tiene un pase.
Pero qué sería de mí sin tener a alguien con quien compartir todos estos momentos de juegos, risas, enfados, estos días alegres o tristes que siempre quedarán en nuestros recuerdos. Recuerdos de niños pequeños que, a pesar de ser tonterías, nunca los olvidaremos y desearemos volver a esos días, con esa gente y decir tonterías, muchas tonterías. Desconectar de este mundo que cada vez nos trae más quebraderos de cabeza y pensar en la gente que queremos y nos quiere para ser feliz, aunque solo sea por un momento. Pensar en esos niños jugando en el patio del colegio saltando y riendo con una tímida sonrisa inocente. Pararse a pensar todos esos planes y sueños que hacíamos cuando éramos niños, construyendo una vida maravillosa, e intentar hacer todos esos sueños realidad, ser la persona que siempre quisiste ser. Intentar vivir la vida día a día e intentar ser feliz, muy feliz con esas personas que siempre llevarás en tu corazón, personas que formaron parte de tu vida y te enseñaron a jugar a las cartas, a tirarte de cabeza a la piscina, que te enseñaron a reír y soñar, que te enseñaron a ser feliz tal y como tú eres.